La respuesta en breve
La Uni-Power, una entidad cósmica itinerante que elige anfitriones temporales, se une a Peter Parker a finales de 1989 y principios de 1990 y le otorga habilidades casi divinas, sin alterar su personalidad. Este interludio, nacido en el crossover Acts of Vengeance, culmina frente al Tri-Sentinel; lo reconstruimos a continuación.
Durante seis incandescentes números publicados entre finales de 1989 y principios de 1990, Spider-Man dejó de ser lo que siempre había sido. Ya no era el torpe Peter Parker con problemas para llegar a fin de mes, ni el acróbata Trepamuros saltando entre las gárgolas de Manhattan: en su lugar, un ser dotado de un poder comparable al de Galactus, capaz de levantar edificios, volar a través de la estratosfera y manipular el electromagnetismo a escala planetaria. Durante unas semanas de cómics, el héroe que los fans adoran precisamente porque es falible y humano se convirtió en un semidiós. Este interludio cósmico tiene un nombre: Captain Universe Spider-Man, y sigue siendo uno de los capítulos más fascinantes y menos contados de la larga carrera del Trepamuros.
La historia merece ser explorada, porque plantea una pregunta vertiginosa a la que pocos cómics se han atrevido a responder: ¿qué sucede cuando un personaje construido en torno a sus limitaciones es de repente liberado de ellas? El credo de Spider-Man —un gran poder conlleva una gran responsabilidad— nunca resonó tan fuerte como en este momento en que Peter Parker se encuentra con un poder verdaderamente infinito. Este artículo reconstruye el arco, desglosa la mecánica de la Uni-Power, relata el legendario enfrentamiento contra el Tri-Sentinel y explica por qué esta versión cósmica del Trepamuros sigue inspirando las múltiples encarnaciones del multiverso tres décadas después.
La Uni-Power: la fuerza cósmica que elige a sus anfitriones
Para entender cómo Peter Parker se encontró una hermosa mañana de noviembre de 1989 capaz de levantar un portaaviones, hay que remontarse a 1968 y al número Marvel Super-Heroes #20, que introduce por primera vez el personaje de Captain Universe. Originalmente, este héroe es un tal Ray Coffin, un astronauta ordinario que descubre un extraño traje espacial transformado en una fuente de poderes. Pero el concepto evoluciona rápidamente: Captain Universe no es un personaje, es un estatus. Una fuerza cósmica itinerante llamada Uni-Power que recorre el universo en busca de anfitriones temporales en situación de extrema necesidad, les otorga habilidades casi divinas el tiempo suficiente para cumplir una misión, y luego se desprende para ir en busca de otro portador.
Esta mecánica tiene algo profundamente interesante. A diferencia de los simbiontes como Venom o Anti-Venom, la Uni-Power no corrompe a su anfitrión. A diferencia de la armadura Iron Spider o los diferentes trajes que Peter ha usado a lo largo de los años, no aumenta una capacidad existente: añade una capa completamente nueva, casi divina, sobre la personalidad del portador. El héroe sigue siendo él mismo, con sus dudas, su moral, sus tics, pero dispone temporalmente de las herramientas de un dios. Es esta tensión entre una conciencia humana ordinaria y un poder cósmico ilimitado lo que hace que la fórmula narrativa sea tan fructífera.
Cuando los guionistas de finales de los 80 buscaban un evento capaz de alterar el statu quo, surgió la idea: hacer que la Uni-Power eligiera al Trepamuros. No a Iron Man, no a Thor, no a un personaje ya poderoso, sino precisamente al héroe más humano del catálogo de Marvel. El efecto de contraste sería máximo, y el arco resultante sigue siendo uno de los más discutidos de la Biblioteca Spider-Man.
Acts of Vengeance: el contexto del cambio cósmico
El arco de Captain Universe Spider-Man no es un evento aislado. Se enmarca en el gran crossover Acts of Vengeance, escrito por Roger Stern, que atraviesa toda la línea Marvel a partir de finales de 1989. El principio es diabólico: un misterioso Prime Mover orquesta una reunión secreta entre los peores villanos del catálogo —Magneto, el Mago, Mandarín, Cráneo Rojo, el Doctor Octopus— y les sopla una idea perversa: ¿y si cada supervillano se enfrentara a un héroe que no conoce, en lugar de a su enemigo habitual? Spider-Man se enfrentaría a Magneto, los 4 Fantásticos a enemigos de los X-Men, y así sucesivamente. El efecto sorpresa haría cada confrontación más peligrosa.

Es en este contexto que Spectacular Spider-Man #158 (publicado en octubre de 1989, con guion de Gerry Conway y dibujos de Sal Buscema) lanza la subtrama cósmica. Peter Parker se encuentra ante la eventualidad de una amenaza que supera con creces sus capacidades habituales. La Uni-Power, atraída por esta urgencia, se une a él. La transformación visual es asombrosa: su clásico traje rojo y azul se mezcla con plata y blanco cósmicos, su emblema de araña se transforma en un símbolo estelar pulsante. Las primeras pruebas de poder dejan a Peter perplejo: accidentalmente arranca la puerta de su apartamento al intentar girar el picaporte, rompe el suelo al levantarse de la cama, y se pone a volar al salir a buscar leche. La escena se trata con el humor característico de Conway, pero inmediatamente plantea la pregunta: ¿qué hacer con tanto poder?
Este paréntesis no deja de recordar otros momentos en los que el Trepamuros probó una fuerza que lo superaba. El período del simbionte negro ya había ofrecido a Peter una fuerza física inédita, pero pervertida por una voluntad ajena. El período de Superior Spider-Man, donde Otto Octavius toma el control del cuerpo de Peter, jugaría más tarde con una mecánica inversa: un cuerpo familiar con una conciencia ajena. Captain Universe Spider-Man, sin embargo, es la fórmula más pura: un Peter Parker intacto, pero dotado de herramientas cósmicas. Es también por eso que estos seis números siguen siendo únicos en la gran saga del Trepamuros.
Los poderes del Trepamuros cósmico: un catálogo vertiginoso
Cuando la Uni-Power se une a Peter Parker, no se limita a amplificar sus dones arácnidos. Abre un abanico completamente nuevo de capacidades, cuya extensión deja boquiabiertos a los lectores. La fuerza física, en primer lugar: Spider-Man Cósmico puede levantar cargas estimadas en más de cien toneladas, frente a unas veinte en condiciones normales. Para dar una idea, es la zona de fuerza de un Hulk enojado moderado o de un Thor sin su martillo. Concretamente, Peter ahora puede detener un tren a toda velocidad simplemente apoyando la mano en el parachoques.
Luego viene el vuelo. Spider-Man, que siempre ha dependido de sus telarañas para moverse entre los edificios, ahora puede surcar el cielo a la velocidad del sonido sin tocar ninguna superficie. Esta movilidad libera narrativamente al personaje de las limitaciones urbanas que lo definen: se vuelve capaz de intervenir en cualquier lugar, en cuestión de segundos, en cualquier parte del planeta. Las escenas en las que sobrevuela Manhattan en Spectacular #158 han marcado a los lectores acostumbrados a verlo zigzaguear entre los rascacielos al final de su telaraña.
Los sentidos arácnidos, ya legendarios, se convierten en una percepción cósmica. Peter ahora puede detectar los flujos de energía electromagnética a kilómetros, prever los movimientos de sus adversarios con una precisión milimétrica e incluso percibir las vibraciones gravitacionales a gran escala. Esta extensión perceptiva se convertirá en un activo decisivo frente al Tri-Sentinel.
A esto se suman poderes completamente inéditos: emisión de energía cósmica en forma de rayos concentrados, manipulación de campos magnéticos (capacidad que será central en el enfrentamiento contra Magneto), generación de escudos de fuerza, manipulación de la materia a escala molecular. Spider-Man Cósmico también puede modificar la densidad de su propio cuerpo, volverse intangible el tiempo suficiente para atravesar una pared, o, por el contrario, volverse indestructible frente a un impacto. En resumen, como señala Conway en una entrevista posterior para Wizard Magazine, la idea era darle al Trepamuros "todo lo que secretamente soñamos con verlo hacer y que nunca puede hacer".
Esta acumulación de dones no es gratuita. Prepara un enfrentamiento contra una amenaza de nivel cósmico, porque el código narrativo impuesto por Stern es claro: si la Uni-Power eligió a Peter Parker, es que se avecina una emergencia absoluta. Y esta emergencia tiene un nombre: el Tri-Sentinel.
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Descubrir →El Tri-Centinela: el apogeo del Trepamuros cósmico
El enfrentamiento contra el Tri-Centinela sigue siendo, para muchos lectores e historiadores del cómic, uno de los grandes momentos de acción de Spider-Man de todas las épocas. La apuesta es simple y aterradora: un Centinela mutante —esos robots gigantes diseñados originalmente para rastrear y neutralizar a los mutantes Marvel— ha sido modificado por Loki, el dios engañoso de Asgard actuando entre bastidores en los Acts of Vengeance, para convertirse en un robot tres veces más grande, tres veces más armado, equipado con un corazón nuclear capaz de arrasar una metrópolis entera. El Tri-Centinela es liberado sobre Manhattan con una misión única: destruirlo todo.

Ningún héroe clásico tendría la más mínima oportunidad frente a semejante abominación. Iron Man está movilizado en otros frentes del crossover, los Cuatro Fantásticos están ocupados en otro lugar, los Vengadores dispersos. La casualidad quiere que sea Spider-Man, ahora portador de la Uni-Power, quien se encuentre cerca en el momento en que emerge el robot. El combate cubre la totalidad del número Spectacular Spider-Man #160 (marzo de 1990), considerado hoy la cima de la etapa de Conway en el título.
Visualmente, Sal Buscema entrega viñetas de una intensidad rara. Spider-Man Cósmico dispara rayos de energía que destripan el blindaje del robot, levanta semirremolques para lanzarlos como proyectiles, genera un campo de fuerza para proteger a civiles atrapados, manipula las ondas electromagnéticas para confundir los sistemas de puntería del Tri-Centinela. Mientras tanto, el robot responde con armas capaces de vaporizar un barrio entero. La batalla se extiende desde Times Square hasta Central Park, y Peter sabe —lo siente en su nueva percepción cósmica— que si falla en neutralizar el reactor nuclear del Tri-Centinela, millones de neoyorquinos morirán.
La escena final ha quedado grabada en la memoria de todos. En el momento preciso en que Peter logra perforar el blindaje central y extraer el corazón nuclear sobrecalentado, la Uni-Power lo abandona. Sin previo aviso. Sin transición. En medio de la estratosfera, a cientos de metros sobre Manhattan, con un dispositivo nuclear inestable en sus manos, Peter vuelve a ser un humano ordinario. La caída comenzaría en el acto si el Capitán América, avisado in extremis, no llegara a atraparlo. La metáfora es clara: lo que hace a Spider-Man entrañable no es el poder prestado, es la humanidad conservada incluso en lo más álgido del combate. La escena ha quedado como una de las más icónicas de la carrera del Trepamuros.
Magneto, Sebastian Shaw y los adversarios secundarios
El Tri-Centinela no es el único adversario que Spider-Man Cósmico enfrenta durante su corto reinado. Antes de la batalla final, varios enfrentamientos preparan el clímax. El más memorable opone a Peter a Magneto en persona, en el marco de los Acts of Vengeance que obligan a los villanos a atacar a héroes que no conocen. El amo del magnetismo, acostumbrado a humillar a los X-Men, cree que se enfrenta a un Spider-Man clásico al que podría neutralizar en segundos manipulando sus telarañas metálicas. Excepto que esta vez, Peter puede responder en la misma línea: sus propios poderes cósmicos incluyen un dominio parcial del electromagnetismo. El enfrentamiento, breve pero brutal, se salda con un Magneto temporalmente repelido, lo que constituye en sí mismo una hazaña rara para un héroe de nivel de calle.
Sebastian Shaw, el mutante capaz de absorber la energía cinética que se le inflige para convertirla en fuerza física, es otro adversario icónico de este paréntesis. Él también subestima a su oponente: Shaw imagina que cuanto más fuerte golpea Peter, más poder absorberá. Pero la energía cósmica proyectada por Spider-Man Cósmico no es simple cinética. Desborda las capacidades absorbentes de Shaw, que se ve abrumado. Una vez más, el guion juega con el efecto sorpresa: un Trepamuros que creíamos conocer se revela impredecible.
Estos enfrentamientos dan al arco una amplitud rara. Spider-Man Cósmico no es solo un Trepamuros potenciado contra amenazas de su nivel habitual: es un héroe de nivel de calle catapultado a las grandes ligas, que debe inventar en tiempo real una gramática de combate adaptada a adversarios de clase superior. Esta dinámica narrativa inspiraría más tarde otros arcos cósmicos del personaje, hasta momentos como No Way Home donde Spider-Man se encuentra teniendo que lidiar con problemas que superan con creces su perímetro habitual de Nueva York.
El arco también explora momentos más tranquilos, donde Peter prueba sus nuevos poderes en un entorno cotidiano. Una escena divertida lo muestra intentando lavar los platos sin pulverizarlos —lo cual resulta sorprendentemente difícil cuando se tiene una fuerza que no se está acostumbrado a dosificar. Mary Jane Watson, entonces esposa de Peter, observa a su marido con perplejidad teñida de diversión. Conway se deleita en estos intersticios domésticos para recordar que, más allá del traje cósmico, Peter Parker sigue siendo un hombre en una cocina, que busca desesperadamente no romper la vajilla de boda.
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Descubrir →Por qué el poder se extingue: el fin del Spider-Man Cósmico
La Uni-Power, por definición, es temporal. Nunca permanece mucho tiempo con un mismo huésped. Una vez cumplida la misión —en este caso, la neutralización del Tri-Centinela— se desprende para ir en busca de otra emergencia cósmica en otro lugar del universo. El guionista Conway construye la salida del arco en torno a esta lógica implacable: Peter no pierde sus poderes porque haya cometido una falta, o porque haya sido corrompido, o porque haya abusado. Los pierde porque la Uni-Power, en otro lugar, es necesaria en otro lugar. La desinversión es casi triste, en su administración impersonal.
Esta mecánica distingue a Capitán Universo de la mayoría de los demás dispositivos narrativos de toma de poder. En La Última Cacería de Kraven, la apuesta es psicológica: Kraven quiere demostrar su superioridad moral superando al Trepamuros. En La Noche en que Murió Gwen Stacy, la apuesta es emocional: Peter descubre que sus poderes no son suficientes para proteger a sus seres queridos. En el arco cósmico, la apuesta es metafísica: ¿puede un humano sobrevivir psicológicamente a la experiencia de haber sido un dios durante algunas semanas, y luego volver a ser mortal?
La respuesta, dada en unas escenas muy bellas, es sí —pero con un costo. Peter regresa a su vida ordinaria, a su apartamento de Forest Hills, a sus apuros económicos, a sus misiones fotográficas para J. Jonah Jameson, quien sigue odiándolo sin saberlo. Pero algo ha cambiado. Ha probado un nivel de poder que pocos seres han conocido. Sabe lo que es, íntimamente, ser capaz de levantar un planeta. Y también sabe, con una certeza redoblada, que eso no es lo que define a un héroe. El credo "un gran poder conlleva una gran responsabilidad" encuentra en este descenso su resonancia más profunda: lo que importa no es la magnitud de los dones recibidos, es lo que se hace con ellos cuando se tienen —y lo que se sigue siendo cuando ya no se tienen.
Esta filosofía ha impregnado desde entonces la mitología del personaje. Arcos posteriores como Superior Spider-Man jugarán con la idea inversa —qué pasa si se quita la humanidad de Peter del traje— y confirmarán por contraste lo que había sugerido el arco cósmico: Spider-Man es su conciencia, no su cuerpo ni sus poderes.
El legado de Capitán Universo Spider-Man en la cultura pop
Tres décadas después de su publicación original, el arco de Capitán Universo Spider-Man sigue irrigando la producción de Marvel en diversas formas. El concepto de Spider-Man cósmico ha sido retomado en varios cómics posteriores, en particular en algunos arcos recientes donde la Uni-Power resurge en el contexto del multiverso. Los videojuegos dedicados al Trepamuros han integrado el traje de Capitán Universo como traje desbloqueable en varios títulos, comenzando por Spider-Man de 2018 desarrollado por Insomniac en PlayStation 4, donde la combinación cósmica forma parte de las skins icónicas que los jugadores pueden desbloquear a medida que avanzan en el juego.
En la gran pantalla, el concepto aún no ha sido adaptado de forma frontal, pero las referencias indirectas salpican las producciones recientes. Spider-Man: Un Nuevo Universo y Spider-Man: Cruzando el Multiverso aluden a variantes alternativas del Trepamuros donde Peter habría conservado temporal o definitivamente poderes amplificados. La idea de un Spider-Man capaz de desafiar a los dioses también flota en el trasfondo temático del UCM, donde el personaje encarnado por Tom Holland se enfrenta regularmente a desafíos que trascienden el estricto marco de Queens.
En cuanto al merchandising, el traje de Capitán Universo se ha convertido en un clásico para los coleccionistas. Su paleta cósmica plateada y blanca contrasta con los rojos y azules tradicionales del Trepamuros, lo que lo convierte en una pieza visualmente distintiva en una colección. Los productos derivados de esta versión circulan regularmente, ya sean figuras articuladas, pósters de arte retro que retoman las viñetas de Sal Buscema, o variantes de camisetas que incorporan el símbolo estelar pulsante del traje. El traje cósmico también aparece regularmente en las diez mejores vestimentas míticas del Trepamuros publicadas por las revistas especializadas.
Más allá del marketing, el arco sigue influyendo a los guionistas. Cuando Dan Slott relanzó la mitología del Tótem Araña y la Red del Destino en Amazing Spider-Man, la idea de un Trepamuros conectado a fuerzas cósmicas que lo superan bebía directamente de la gramática establecida por Conway en 1989. Los depredadores totémicos como Morlun, o las variaciones cósmicas aparecidas en Spider-Verse, deben algo al primer paréntesis cósmico del personaje. El pilar del universo completo de personajes de Spider-Man no podría concebirse hoy sin esta etapa fundacional.
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Descubrir →El Spider-Man Cósmico en el multiverso moderno
La idea de que pueda existir, en algún lugar del multiverso Marvel, un Trepamuros que haya conservado definitivamente los poderes cósmicos de Capitán Universo es una puerta que los guionistas contemporáneos abren regularmente. El concepto se presta naturalmente a los relatos multiversales que dominan la producción de Marvel desde la década de 2010. En algunas variantes aparecidas en el arco original de Spider-Verse de Dan Slott, un Spider-Man cósmico adulto se cruza con otras versiones del personaje procedentes de realidades paralelas, incluyendo variaciones tan exóticas como Spider-Man 2099, Miles Morales, o Spider-Gwen.
En el canon principal, la Uni-Power resurge periódicamente. Ha elegido en varias ocasiones a nuevos portadores a lo largo de las décadas, algunos famosos, otros desconocidos, pero el evento sigue siendo siempre raro y significativo. La lógica narrativa establecida por Conway en 1989 perdura: el Capitán Universo no es un héroe recurrente, es un evento cósmico que ocurre cuando el universo lo necesita y desaparece una vez que la crisis se resuelve. Esta rareza es precisamente lo que le da su valor dramático.
Para los fans contemporáneos, redescubrir el arco del Capitán Universo Spider-Man a través de las reediciones de Marvel Epic Collection o los ómnibus temáticos es una experiencia particular. El ritmo de la narración, los códigos gráficos de finales de los 80, el uso muy libre del diálogo interior —todo esto le da a la lectura una textura retro que contrasta con los cómics modernos más cinematográficos. Pero el desafío temático planteado por el arco —¿qué queremos decir cuando decimos que Spider-Man es "el héroe más humano" del catálogo de Marvel?— sigue siendo universalmente contemporáneo.
El arco también dialoga con personajes que aún no existían cuando fue escrito. Spider-Boy, el clon recientemente aparecido en la mitología del Trepamuros, plantea a su manera la cuestión de la identidad: ¿qué queda del personaje cuando se le quita algo fundamental, o se le añade? Anti-Venom, en otro registro, explora la idea de un poder extraño que purifica en lugar de corromper. Rhino y otros villanos de fuerza bruta siempre sirven de contraste para resaltar lo que distingue a Spider-Man de sus adversarios. Todas estas reflexiones descienden en parte de la matriz cósmica establecida por Conway, Buscema y Stern a finales de los 80.
Por qué este arco sigue siendo esencial de conocer
Para el lector contemporáneo que descubre Spider-Man a través del UCM o los juegos recientes, el arco del Capitán Universo puede parecer un desvío anecdótico de la larga historia editorial del personaje. Cinco números publicados en tres títulos distintos en una época pasada de la edición de cómics, que ya no forma parte del canon directamente referenciado en los medios de comunicación masivos. ¿Por qué interesarse hoy?
Primero porque es, de hecho, el momento en que Spider-Man fue más poderoso en toda su carrera en los cómics. En una época en que las clasificaciones de "quién es el héroe más fuerte de Marvel" se han convertido en un deporte en las redes sociales, saber que el Trepamuros ya estuvo en la liga de Galactus y Thanos durante algunas semanas cambia la perspectiva. El Peter Parker que los fans conocen como un héroe a pie de calle, en su pasado editorial, ha tocado la cima absoluta de la jerarquía de poder de Marvel. Este dato rara vez se menciona en las comparaciones de poder, pero es parte integral de la biografía completa de Peter Parker.
Además, porque el arco cristaliza, con una claridad casi didáctica, lo que distingue a Spider-Man de otros héroes de Marvel. No basta con ser poderoso para ser un héroe —Iron Man, Thor, Hulk lo son todos, y lo son permanentemente. Lo que hace a Spider-Man es la fragilidad, el humor, la preocupación por no romper los platos, la conciencia constante de los límites. El arco del Capitán Universo es la experiencia inversa: ¿qué le pasa a Spider-Man cuando se le quitan esos límites? Hace el trabajo, salva el planeta y luego vuelve a su vida sin arrepentimientos aparentes. Esta tranquilidad en el descenso es una lección de moral heroica que ningún otro arco ha transmitido con tanta simplicidad.
Finalmente, porque es un excelente punto de entrada a otros arcos cósmicos que le siguieron: la cartografía del multiverso Spider-Man, las variaciones alternativas del Trepamuros que pueblan las colecciones de Spider-Verse, o incluso las cuestiones identitarias planteadas por los villanos que han definido a Spider-Man a lo largo de las décadas. El arco del Capitán Universo es una puerta de entrada a toda una parte de la mitología del Trepamuros que las adaptaciones recientes apenas comienzan a explorar. Y es en la línea de otros arcos importantes como los que han moldeado la dimensión emocional del personaje —ya se trate de los grandes romances de Peter Parker o de los momentos más oscuros como la muerte de Gwen Stacy— donde adquiere todo su valor en la larga saga del Trepamuros.
El Trepamuros que tocó lo divino
Capitán Universo Spider-Man es una instantánea única en la historia editorial de un personaje que, sin embargo, tiene muchas. Seis números, unas pocas semanas de ficción, y la discreta revelación de que el héroe que amamos por sus limitaciones ha sido, por un tiempo de crisis, sin límites en absoluto. Este paréntesis cósmico no cambió fundamentalmente a Peter Parker —volvió a su vida ordinaria con la misma tranquila gratitud que antes— pero amplió para siempre el campo de lo que el Trepamuros es capaz de ser cuando las circunstancias lo exigen.
Para los fans del universo Spider-Man que deseen enriquecer su colección o profundizar en su conocimiento de los grandes arcos del personaje, el episodio Capitán Universo merece un lugar destacado. Ya sea a través de las figuras de Spider-Man de la colección, las camisetas oficiales, los pósteres de arte o los suéteres y sudaderas con la imagen del Trepamuros, cada pieza permite prolongar el apego a estos momentos narrativos marcantes. El universo Spider-Man en su conjunto no se resume en los enfrentamientos clásicos contra Doctor Octopus o el Duende Verde: también abarca esos paréntesis cósmicos donde el Trepamuros coqueteó brevemente con la divinidad, antes de regresar alegremente a lavar los platos, los fines de mes complicados y las misiones fotográficas para el Daily Bugle. Es precisamente esta amplitud —del dios cósmico al hombre ordinario— lo que hace de Spider-Man el héroe más completo y querido del catálogo de Marvel.
